Sección Literatura

Poesías y Oraciones del Consuelo
Por Walter Edgardo Eckart
Copyright 2006
Todos los Derechos Reservados
Publicado también en http://www.librostauro.com.ar/


¡ Animo....Que diste frutos!

Un día me levanté un tanto malhumorado,
medio desvelado y con una idea
que no había dejado de darme vueltas.
Si.
No sé por qué pero
la cuestión era que había estado pensando,
en lo que había sido mi vida,
mi “pobre” vida.... y lo que había mal hecho yo con ella...

Estas idean me habían afligido durante toda la noche,
como espinas que se clavaban en mi piel....
y todo esto me comenzaba a torturar...
Lo cierto es que al cabo de un rato,
cuando ya mi mate estaba frío,
intenté consolarme y me dije:
“Después de todo,
nada me voy a llevar a la tumba”

De pronto se apareció en mi vereda,
Un desconocido... un total desconocido...
y sin que yo lo invite se sentó a mi lado,
y sin que yo dijera una palabra,
me dijo al oído:

“Tonto.... ciertamente nada te vas a llevar a la tumba,
pero mirá de otra forma....
Pregúntate:
¿cómo viniste a este mundo...?
Cuando naciste: ¿acaso trajiste algo....?
¿No ves todavía todo lo que has conseguido....?
Tenés a tus seres queridos.... tu trabajo....
un lugar donde vivir
¿Cuánto tuviste que pelear...?
¿Cuántos triunfos conseguiste en medio de derrotas?
¿Te parece poco...?
Viniste a este mundo sin nada....
¡pero cuanto has conseguido...!
Hombre:
No te lamentes por lo que te falta
o por lo que hubieras querido.
¡Honra tu vida de una buena vez
y deja de lamentarte!
¡Agradece al Dios de la vida,
por haber estado contigo
para ayudarte a conseguir
los frutos con los cuales has sabido
enriquecer y plenificar tu existencia!”

Y aquél Angel, disfrazado de hombre .....partió.....
y yo quedé asombrado,
con alegría, entusiasmo y paz...
Mi amigo de Antes

Una vez tenía yo un amigo,
y cierto día, de éste amigo mío,
recibí una puñalada por la espalda...

Muchos me trataron de consolar,
Algunos se ofrecieron para curar mi herida.

Yo dije que no.
Sólo me dediqué a esperar....

Y esperé....y esperé...
Y el tiempo pasó.

Y algunos todavía,.....
después de mucho tiempo,
con crudeza seguían crucificando a mi amigo,
y me seguían ofreciendo sanar mis heridas,....
y yo me seguí negando,
y seguí esperando....

Cuando ya fui casi un anciano,
Una noche golpearon a mi puerta...

Atendí y encontré parado
a aquel amigo de entonces,....
no me dijo una palabra,
sólo me ofreció su mano.

Yo se la acepte,
y mágicamente, en segundos,
todo volvió a ser como antes....

Algunos me preguntaron:
¿Cómo lo perdonaste...?
¿No tenés acaso dignidad...?

Yo sonreí y sólo les dije:
Si de verdad en algún momento
fuimos amigos, yo “debía” esperarlo.
Por el contrario,
si nunca hubiera regresado,
eso sería simplemente porque jamás
hubo amistad entre nosotros,
y en ese caso,.... a nuestra edad,.....
¿qué sentido tendría empañar
la hermosa memoria de aquellos viejos tiempos....?


El agua Sagrada

La vida es como agua entre las manos:
por más que uno junte con fuerzas los dedos,
el agua se filtra igual
y cae finalmente en la tierra
quedando las manos vacías.

Algunos se espantan de esto,
y si fuera por ellos,
se harían soldar la manos
con tal de retener el agua.

Otros, sabios hombres y mujeres,
que han comprendido el misterio de vivir,
regocijan inmensamente a muchos,
al enseñar con su ejemplo y su trabajo,
que si el corazón fuera como las manos,
entonces...entonces... es mejor darlo todo,
sin obsesionarse en retener el agua...

Y aunque esas manos sagradas del alma,
parezcan quedar vacías,
uno comprende, tal vez con el tiempo,
que el agua que se ha derramado a lo largo de los años,
por ser ésta también sagrada,
mojará lentamente la tierra....
y ésta dará frutos y árboles abundantes....
y que, gracias a esto,
en algún momento comenzará a llover,
y aquellas manos otras vez
serán empapadas....de agua.....bendita.....

Si. Es un misterio.

La vida es como agua entre las manos.
Siempre se derramará y siempre dará frutos.
Todo esto es cierto,
como cierto es también que
las manos sagradas del corazón sabio,
nunca... nunca.... quedarán secas......


El Tiempo

Parece que es cierto, nomás....
que ha veces el tiempo se nos pasa,
tan rápido.... tan rápido,
que ni nos damos cuenta

Pero no es sólo nuestro tiempo el que pasa,
sino también el de los demás.
Transcurre el tiempo de nuestros seres queridos,
pero también hasta el de nuestras mascotas....

Todo pasa....todo va envejeciendo....
Es cierto que de a poco lo vamos comprendiendo,
pero de pronto, hay momentos,
que como en un abrir y cerrar de ojos,
pareciera que de golpe... muy de golpe.... lo entendemos todo.

Muchos de los que amábamos ya no están,....
los pequeños han crecido,....
nuestras casas se han vuelto viejas,...
hasta nuestras mascotas se ha ido....
nosotros mismos nos volvemos viejos...

Y pasa....sí....pasa ....¡y vaya que pasa....!
“nos pasa.....” que a veces,
nos amargamos por todo esto,
y nos olvidamos que lo primero que la vida enseña,
es amar lo que “hoy” tenemos,
y lo segundo.....
a no culparnos inútilmente
por creer no haber amado suficientemente
a quienes ya no están....

Porque aunque todo envejezca o muera,
¡tan pero tan memorioso es nuestro corazón!,
que siempre sabrá amañarse,
desde el misterio de amor,
para seguir amando,
a todo y a todos ,
a los que están y a los que ya partieron.....
a los que están y a los que vendrán....


ORACIÓN DE UNA MADRE VIEJA

Señor de la Cruz y la Resurrección:
desde siempre he escuchado,
que cada día es como morir y resucitar

Desde siempre he escuchado,
que la vida misma, esa vida que es obsequio de tu Amor,
es también una mezcla misteriosa....
mezcla de dolores pero también de alegrías....
de tristezas pero también de ilusiones.....
de cruz pero también de redención.....

Hoy, Señor,
cuando muchos de mis años ya han transcurrido,
hoy, cuando el tiempo ya no disimula
su paso por mi alma y por mi cuerpo...
Hoy, Señor,
¡Como tantas otras veces...!
Te hablo...
Si....
Te hablo en silencio pero con palabras fuertes...
te hablo en sencillo pero con fe profunda....
te hablo.... y te pido:

Qué esa brisa suave y serena que proviene de Ti
sepa consolar a esta hija tuya,
que te ama.... aunque a veces se equivoca...

Te pido....
que nunca me falte la confianza en Ti,
aunque a veces dudé y me desalenté...
Te pido...
Que cuando el temor y la incertidumbre me confundan....
que me fortalezcas,
si...que me fortalezcas....y mucho...
a mí y a quienes tanto quiero.....

Te pido, Señor....
que esta breve oración la complete y perfeccione
éste corazón de “madre vieja..”
y que te diga.. y que te pida.... ¡claramente....!
lo que de verdad sea bueno para mí y para los que amo....
aún...aún... cuando mi labios, también viejos...
a lo mejor,
ya no sepan hoy...en estos momentos...
qué decirte o que pedirte.
Amen


SOLEDAD

Ya sé que a muchas cosas,
al hombre le toca poner el pecho solo,
sin nadie que lo acompañe o consuele,
sin nadie que lo entienda o lo anime.

Pero sé también,
que a otras tantas cosas....muchas....
el pecho y la valentía de cada uno,
de poco sirven,
y el hombre se percata entonces,
como de tiempo en tiempo,
que de otro pecho y otros brazos necesita...

Brazos amigos que lo ayuden,
en la pelea de la vida....
brazos amigos que no mezquinen sus manos....
y.... mucho menos.... y mucho menos...
que no mezquinen sus corazones

Y... ¡Que alegría tan grande debe sentir,
aquél que aprendió a no retacear....
ni sus brazos.... ni su pecho...!

Y ¡Que alegría debe sentir quién,
con humildad, recibió esos brazos y ese pecho...!

Pero también,
¡Que tristeza profunda! será la de aquél,
que habiendo recibido tanto,
se olvidó, como en un descuido,
de vivir la mejor de las virtudes:
esa virtud que simplemente y en silencio íntimo,
se expresa en dos palabra:
“Te agradezco”

Ese....sí...ese... es el que verdaderamente...
está solo...completamente solo,
aún cuando muchos lo rodeen,
aún cuando muchos le hablen,
aún cuando muchos lo feliciten.


QUE NO ME OLVIDE, SEÑOR

Oración
Insipirada libremente en el salmo 103(102)

Le hablo a mi Alma y le digo, Señor,
una y mil veces se lo digo,
se lo repito hasta el hartazgo,
para que no se olvide, Señor,
para que no se muera.....
Y le digo:....

“Bendice Alma mía a tu Dios,
y jamás olvides
tantos beneficios recibidos de sus manos.

Recuerda que El perdona tus pecados,
sana tus dolencias,
y te colma de bienes en la vida,
aunque tú, Alma mía, tal vez no siempre te des cuenta....

Bendice Alma mía a tu Dios,
y no te permitas olvidar,
que ÉL es compasivo y favorable....
que es lento para enojarse,
y generoso en perdonar....

Recuerda, Alma mía,
que Él no está siempre irritado,
que no nos trata según nuestras maldades,
ni nos da lo merecido por nuestras culpas....

No te olvides, Alma mía,
que Él sabe que fuimos hecho de barro,
que nos entiende...
que recuerda de que somos polvo,
que siempre hace justicia y
siempre da la razón a los oprimidos y débiles....

¡Recuerda todas estas cosas, Alma mía...
y vivirás....!”

Y así, Señor,
cada día le hablo a esta pobre Alma mía,
para que no se endurezca....
para que no se prostituya buscando a dioses que no existen....
para que vaya aprendiendo,
a confiarse a Ti,
para que vaya aprendiendo,
a esperar en Ti.....
Amén


Gracias, Mamá y Papá

Poco importa, en realidad, si soy Hijo o Hija,
y tampoco importa demasiado,
si mis padres aún están juntos o separados.
Lo que si importa,
es lo que ellos hoy significan para mí.

Hubo un tiempo, ciertamente,
sobre todo en mi adolescencia y mi primera juventud,
durante el cual me creí con el derecho
de criticarles muchas cosas.

En esos tiempos,
como si padeciera de una ceguera brutal,
hasta llegué a avergonzarme,
y más de una vez me pregunté:
¿Cómo mamá y papá pueden ser así...?
¿Por qué me tratan de esta manera horrorosa....?

Tuvo que pasar algo más de tiempo,
tuve que darme varias veces contra la pared,
para comprenderlos y agradecerles.

En aquellos primeros tiempos,
nunca me di cuenta,
que si había comida en nuestra mesa,
o si mi ropa estaba limpia,
o si podía estudiar,
o si me festejaban el cumpleaños,
o me marcaban mi errores,
o me daban algunos pesos para mis gustos....
nunca me había dado cuenta que si todo esto pasaba,
era porque mamá y papá lo hacían posible,
desde el trabajo diario y el cansancio,
desde sus dolores escondidos y disimulados,
desde sus preocupaciones y aflicciones,
y –sobre todo- desde el inmenso amor que me tenían,
amor tan grande.... pero tan grande....
que se parece mucho al de Dios.

Cuando entendí esto,
lloré por haber caído en la ingratitud durante muchos años...
pero al mismo tiempo,
me alegré hasta el extremo,
por tener los mejores padres que alguien puede desear,
por tener los mejores padres.... que muchos quisieran....y no los tienen.

A ustedes, mamá y papá, les doy las GRACIAS,
junto con el compromiso gozoso,
de honrarlos de igual manera,
cuando ya sus años debiliten sus fuerzas.
Confidencias de un Hijo a su Padre

Ha medida que el tiempo pasa, querido viejo,
parece que voy cambiado la manera de pensar.

Antes, me acuerdo,
con ansiedad esperaba terminar la primaria....
Y así fue....

Y el secundario se me vino encima,
y fui pasando de años,
y no veía la hora de llegar al final.....

Como decía aquella vieja canción,
“quería ser mayor...”.

Todas mis ilusiones las ponía en el futuro,
un futuro que parecía fácil, ordenado, seductor......

Pero ahora, que el colegio pasó,
que la adolescencia también.
Ahora que el futuro llegó,
temo.... y temo mucho....

E l futuro esperado no resultó ser fácil,
sino complicado, problemático y desafiante,
poco tiene de tranquilo,
aunque sigue siendo seductor.

Por ahí me miro,
y, casi en secreto me pregunto,
si estaré preparado,
si tengo las armas suficientes,
si sabré adaptarme,

Y creo que sí.
Como creo también que en esto,
mucho les debo, a vos y a mamá,
y a los amigos, a la escuela y a tantos otros...

Pero, sabes, pienso también en Pedro:
tan tímido y callado.... tan frágil, inseguro y solo....
¿Habrá recibido tanto como yo?
¿Le habrán enseñado que vivir es luchar por lo que uno cree?
¿Tendrá un amigo que lo aliente?
Ojalá que sí... ojalá que sí....


El Dolor de la Traición

A veces cuando la nostalgia acaricia mi corazón,
muchos recuerdos reviven con fuerza,
y -como por arte de magia -
me transportan a aquellos viejos tiempos de mi primera juventud.

Me acuerdo, por ejemplo, de aquella Iglesia,
de la marcha nupcial,
de la alfombra roja,
y de aquella que hoy es mi esposa,
caminando vestida de novia.

Fue la noche de nuestra boda.
Fue cuando nos prometimos amor para siempre.
Fue cuando dijimos: ya somos familia.

Sin embargo, junto a recuerdos tan lindos,
afloran también en mi memoria,
imágenes de dolor y vergüenza.

Voces interiores que me dicen que esa promesa de amor,
una vez se rompió,
cuando confundí amor con lujuria,
cuando cambié a la esposa por la amante,
cuando preferí el hotel a la familia.

Gracias a Dios, todo eso ya pasó.
Gracias a Dios, seguimos siendo familia.
Yo, un Anciano
Señor:
muchas veces,
cuando uno es apenas un jovencito,
espera con gran entusiasmo
que lleguen los años del futuro,
con esa gran caja, llena de ilusiones y proyectos.

Después, el tiempo pasa, y pasa la vida,
y entre alegrías y tristezas,
uno aprende a ser mayor.

Muchos proyectos de siempre, se vuelven realidad.
Y los hijos se casan y llegan los nietos
y uno se convierte en abuelo.
Y las huellas de la ancianidad aparecen en el rostro.

Y ser anciano, volverse viejo como dicen,
no siempre es fácil ni lindo.

Ahora, ya me tiemblan las manos, Señor.
Me olvido de las cosas,
por ahí, ya no coordino las ideas,
apenas puedo moverme.
Muchas cosas ya no puedo comer,
muchas cosas ya no puedo hacer.
A veces, ni siquiera puedo ir al baño.

A pesar de todo, no es que me queje Señor,
pero siento el peso de la vida.
Siento miedo cuando me descubro inútil,
siento terror cuando descubro
que molesto o incomodo.

Por eso, pongo mi ancianidad en tus manos Señor,
y a tus manos ofrezco a quienes me cuidan.

Dales a ellos,
paciencia para cuando soy insoportable,
comprensión para cuando soy injusto,
tolerancia para cuando de todo me quejo
y un corazón grande para cuando necesito ser consolado.
Amén.